Puebla y su Pueblos Mágicos

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El Programa Pueblos Mágicos, desarrollado por la Secretaría de Turismo en colaboración con diversas instancias gubernamentales y gobiernos estatales y municipales, contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros. Más que un rescate, es un reconocimiento a quienes habitan esos hermosos lugares de la geografía mexicana y han sabido guardar para todos, la riqueza cultural e histórica que encierran.

En el bello estado de Puebla, encontramos 7 de estos maravillosos Pueblos Mágicos, llenos de riqueza cultural y tradiciones.

Zacatlán

Zacatlán se extiende al pie de una colina llamada antiguamente de “San Sebastián” que se ubica al poniente de la ciudad. El inicio de su traza inicial se va a dar a mediados del siglo XVI con la llegada de los misioneros franciscanos. Su nombre proviene de las palabras náhuatl “ZACATL”, que significa paja o zacate; y “TLAN”, lugar, por lo tanto su significado etimológico es “lugar donde abunda el zacate” y también conocido como “Zacatlán de las Manzanas” por su abundante producción de esta fruta.

 

Cholula

Si Puebla es ciudad de españoles, Cholula es su contrapunto indígena. Habitada durante miles de años, Cholula -en realidad dos ciudades, San Pedro y San Andrés– se construye sobre la ciudad preshipánica, un gran centro ceremonial con siglos de tradición.
Cholula es también Talavera. Aquí se concentran las fábricas que continúan produciendo estas auténticas obras de arte según el proceso tradicional mezclando arcillas, cociendo en el horno, moldeando las piezas una a una y pintándolas a mano, como antaño. El color inunda patios y fachadas.

Cuetzalan

En la ladera de la montaña, entre valles de fértiles terrazas, selvas de helechos gigantes donde habitan seres fantásticos, senderos que conducen a idílicas cascadas, grutas que se sumergen en el inframundo y pozas de un agua increíblemente transparente, se alza el Pueblo Mágico de Cuetzalan. El pueblo donde el hombre se transforma en pájaro y vuela. El pueblo que danza con sus quetzales, sus negritos y sus enmascarados payasos, el que se aferra al cerro con raíces de piedra. Muy cerca, en el sitio arqueológico de Yohualichan, queda el legado en piedra de los ancestros.

Tlatlauquitepec

En Tlatlauquitepec hay mucho que hacer, desde pasear por su tranquilo centro histórico y degustar su exquisita gastronomía hasta realizar deportes extremos. Hay una variedad de climas única que va desde el frio en la zona sur del municipio, pasando por un clima templado más agradable en la cabecera municipal hasta el clima cálido propio del norte del municipio.

Su nombre proviene de las palabras náhuatl “Tlatlahui” que significa colorear y “Tépetl” que significa cerro; es decir “en el cerro rojo o enrojecido”

Chignahuapan

Chignahuapan es colorista y lleno de encanto, como si el pueblo entero fuera un lienzo; casas, templos y jardines están pintados en la paleta más alegre de México. Brillantes esferas de Navidad encienden las calles desde cada tienda. El Pueblo Mágico de Chignahuapan parece un escenario de cuento que ha visto nacer personajes como el gran humorista Capulina.

En el jardín principal, los rojos, azules y amarillos del Quiosco destacan como pinceladas impresionistas entre el verde de la frondosa vegetación.

Pahuatlán

Para llegar a Pahuatlán, el viajero debe adentrarse en la Sierra Mágica, atravesando valles y cruzando barrancas hasta este pequeño Pueblo Mágico. El viaje es además un viaje en el tiempo. Los pobladores de esta región han logrado mantener intactos sus modos de vida y sus tradiciones náhuatl y otomí.

Calles empedradas, el rojo de las tejas contrastando con el verde del cerro; bordados tradicionales y trabajos de chaquira; frutos, verduras, café, huaraches y plantas medicinales en el tianguis dominical.

Xicotepec

Xicotepec posee el honor de haber sido capital de la República Mexicana durante tres días en 1920, mientras se practicaba la autopsia al recién asesinado Venustiano Carranza. Desde entonces, pocos acontecimientos alteran la paz de este pequeño Pueblo Mágico, ubicado en plena Sierra de Puebla. Un paseo por su gran zócalo te descubre un jardín que parece el vergel, rodeado de pintorescos portales impregnados del exquisito olor a café que emana de las cafeterías.

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